Descripción del Producto
La Roche-Posay Anthelios Dermo-Pediatrics Baby SPF 50+ es un protector solar especialmente formulado para proteger la piel frágil y delicada de bebés y niños. Ofrece una protección solar muy alta frente a los rayos UVA y UVB, ayudando a prevenir los daños causados por la exposición solar, como irritaciones, manchas o alteraciones cutáneas asociadas a la radiación.
Su fórmula ha sido desarrollada con una selección rigurosa de ingredientes seguros y está enriquecida con manteca de karité de origen natural, que ayuda a hidratar, calmar y reforzar la barrera cutánea. Forma parte de la gama Anthelios Dermo-Pediatrics, recomendada para pieles muy sensibles o con tendencia a intolerancias solares.
Puede aplicarse tanto en el rostro como en el cuerpo, proporcionando una protección eficaz en la piel delicada de los más pequeños durante las actividades al aire libre.
¿Para qué pieles está indicado?
- Indicado para proteger la piel de bebés y niños.
- Apto para pieles sensibles o con tendencia atópica.
- Puede aplicarse en rostro y cuerpo.
- Recomendado a partir de los 6 meses.
- Testado bajo control dermatológico y oftalmológico.
¿Qué beneficios aporta?
- Proporciona protección solar muy alta SPF 50+ frente a rayos UVB.
- Ofrece una protección UVA reforzada superior a la recomendada por la normativa europea.
- Ayuda a proteger la piel delicada de bebés y niños durante la exposición al sol.
- Textura de rápida absorción que no deja sensación grasa.
- Puede aplicarse sobre piel seca o mojada.
- Alta resistencia al agua.
- Fórmula hipoalergénica y sin parabenos.
Modo de uso
Aplicar generosamente sobre la piel del bebé o del niño antes de la exposición solar. Reaplicar con frecuencia, especialmente después de nadar, sudar o secarse con una toalla, para mantener una protección adecuada. Evitar el contacto directo con los ojos.
Consejo farmacéutico
En bebés y niños pequeños es importante combinar el uso del protector solar con medidas físicas de protección, como ropa ligera, gorra y evitar la exposición solar directa durante las horas centrales del día. La fotoprotección adecuada desde la infancia ayuda a prevenir daños acumulativos en la piel.